Carlos Álvarez del Villar. El maestro.

          Sobre lo que se aprende entrenando. Carlos Álvarez del Villar

No está en la Wikipedia. Tampoco en la historia de la educación física contemporánea, ni en la más pequeña historia de la preparación física y el entrenamiento.  Ni siquiera en la memoria de algunos de los que le debemos conocimiento y saber estar.
Su tendencia a ser coherente y no callarse le han pasado malas jugadas de olvidos y rencores. En el olvido es, como lo fue en la coherencia, compañero de D. José María Cagigal. En este país, de tendencia cainita, por un momento de gloria se asesina el conocimiento y la honradez. Su aportación social y técnica al prestigio profesional del licenciado de educación física en la preparación física la han querido cambiar llevándole la contraria en vez de sumar o matizar. En fin. No era de eso de lo que quería hablar.
Nosotros, sus alumnos, le llamábamos “el profe” pero para mí es el maestro porque me enseñó y entrenó, siendo consciente de que no estaba formando solo un atleta. De nuestro trato en las pistas de atletismo, han quedado en mi memoria algunos mantras que han guiado mi docencia y, en cierto modo, mi vida:

Carlo Álvarez y José Luis Sálvador. A Coruña 2005


-  Lo divertido del deporte es el entrenamiento.

-  En la competición no vas a hacer nada que no hayas aprendido entrenando.

-  En los campeonatos, los atletas os volvéis engreídos y no escucháis. Prefiero no ir a veros.




Me costó más tiempo darme cuenta del valor metafórico de su descripción del triple salto o el salto de longitud. Las ideas que se debían aplicar a cada momento del salto, eran, más o menos:
-  ¡No tengas prisa por separarte del suelo! En cuanto te separas ya no te puedes impulsar. Aprovecha todos los recursos que tengas antes de comenzar a volar.
-  Entre saltos no dejes que el suelo te llegue por sorpresa ¡Busca el suelo! Impulsa con un zarpazo y sigue.
-  ¡No te hundas! Entre impulsos. ¿Te has fijado en como corren y saltan los gatos? Parece que sus pies rebotan en el suelo.
-  No tengas prisa por caer. Vas a llegar al suelo de todas maneras, pero tú sigue mirando adelante. No busques el suelo.
Lo demás que me enseño tiene que ver con su honradez, con su entrega al entrenamiento de un atleta limitado como era yo (y otros) a los que nos hizo sentir campeones y amigos. Con su sentido del humor socarrón, tal vez asturiano; que lo era. Un día llegué al entrenamiento con un libro muy gordo sobre sistemas de enseñanza y ponderó su grosor. Luego lo abrió por la última página y comentó: “es útil, a veces empezar los libros por el final”. Como epílogo, el autor advertía, que la teoría, tal como allí se explicaba —más de ochocientas páginas— no era aplicable en la práctica. Después de eso, no sé si llegué a leer algo de aquel libro.
Dónde quiera que estés: un abrazo, maestro. Incluyo una foto de 2005 con José Luis Salvador con quien compartimos amistad. En aquellas jornadas, cuando ya no era tu alumno, pudimos hablar de nuestras vidas y algunas coincidencias de nuestros sentimientos. Guardo en mi corazón aquella conversación llena de emoción y desconcierto.
Si sabes de esta publicación y, por tu tendencia al silencio y al anonimato, no quieres que aparezca esta foto tuya, me lo dices y la quito. No suelo poner fotos de nadie sin autorización, pero sé que a muchos les gustará verte y recordarte.

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